diumenge, 21 de maig del 2017

Aquella bonita rosa.

El vagón estaba lleno de gente. Personas que salían de trabajar y en sus caras se veía reflejado el cansancio acumulado de toda la semana (era viernes). Niños que acababan de salir del colegio y estaban formando un gran alboroto. Una chica con un vestido azul celeste que no paraba de mirarse en el cristal de la ventana mientras se retocaba el pelo y se pintaba los labios, quizás tenía una cita. Un anciano con su bastón y una mirada triste. ¿Qué edad tendría? ¿Habría tenido una vida dura? Un chico con los cascos puestos y la música a todo volumen. Le encantaba observar a la personas que tenía a su alrededor e imaginar cómo eran sus vidas. Siempre le había gustado hacerlo, daba igual en qué lugar se encontrara. Paseando por la calle, sentada en la sala de un cine repleta de gente, en la cola del supermercado esperando para pagar... o aquella tarde en ese tren.

Ella llevaba ya más de dos horas ahí sentada, el motivo de su viaje era de placer, pasar un fin de semana agradable en buena compañía. Estaba cansada y con ganas de llegar. Hacía quince días que no se habían visto y se moría de ganas de verlo. No hacía más de tres meses que se habían conocido pero conocerle había sido una soplo de aire fresco. En tan poco tiempo le había llenado de energía, de ilusión, de vitalidad, de ganas de soñar, de ganas de vivir. Era como si hiciera años que se conocían. Existía una enorme complicidad entre ellos.

El tren tenía prevista la llegada al centro de la ciudad pasadas las siete de la tarde y habían quedado en encontrarse alrededor de las ocho delante de la cafetería que solían frecuentar las tardes de invierno en las que se sentaban a tomar un chocolate caliente y podían charlar y charlar durante horas, el tiempo se detenía cuando estaban juntos.

Estaba nerviosa, ya empezaba a sentir ese cosquilleo en el estómago, como si fuera la primera cita. El tren se detuvo. Penúltima parada antes de llegar a su destino. Cruce de personas que entraban y salían del tren. Pip pip pip... y las puertas del vagón se cerraron. Ya quedaba menos. Estaba impaciente. Empezó a prepararse, en menos de cinco minutos se bajaría por fin de ese tren. Y de repente, mientras se ponía la chaqueta, alguien le tocó suavemente su hombre derecho. Se giró sobresaltada y... ahí estaba él! Con una rosa en la mano! La miraba con esos ojitos que por si solos decían "Qué ganas tenía de verte". No supo decirle nada, la había dejado sin palabras. Se le echó encima y se fundieron en un fuerte abrazo. Un abrazo lleno de sentimiento. Cuantas cosas se pueden decir sin necesidad de articular una sola palabra.

Seguían abrazados y una lágrima se deslizaba por su mejilla, una lágrima de felicidad, cuando alguien le dio un golpecito en la espalda. Se giró y ambos oyeron la voz grave del interventor que les decía "Disculpen parejita pero deben bajar del tren, esta es la última estación". Se les escapó una sonrisilla, bajaron del tren, se "fundieron" en un apasionado beso y después se fueron paseando cogidos de la mano hacia su cafetería.

Años después ella todavía conserva esa rosa, ya seca, en el salón de su casa. La mira de vez en cuando, recuerda y sonríe. Sus caminos se separaron ya hace mucho tiempo pero el bonito sentimiento permanece y permanecerá siempre en ella cada vez que mire aquella bonita rosa.

dijous, 30 de març del 2017

Hoy he soñado contigo...


Hoy he soñado contigo. Como otras tantas noches hoy he soñado contigo.
Estábamos en casa, no hacíamos nada especial. Yo miraba la tele mientras tu estabas con tus cosas. Absorta en un programa absurdo de repente oía tu voz desde el salón que me decía si me apetecía salir. Daba un bote en el sofá y corría a vestirme. Claro que me apetecía salir, siempre me apetecía salir si era contigo.
Bajábamos las escaleras despacio y al llegar a la calle me cogías de la mano. Me encantaba pasear contigo de la mano. Me sentía especial, feliz, protegida. Hablábamos de cualquier cosa, comentábamos cosas que veíamos durante nuestro paseo, saludábamos a los vecinos del barrio con los que nos cruzábamos al andar. Con algunos nos parábamos a charlar un rato. Recuerdo como les hablabas maravillas de mí, y yo aunque algo tímida me sentía importante y querida.
Habíamos caminado ya un buen rato cuando de vuelta a casa nos encontramos con unos amigos del barrio y me propusiste que nos quedáramos un rato con ellos. Sí, me apetecía. Estuvimos no más de media ahora ahí, tú charlando con tu grupo habitual, el de toda la vida, y yo con el grupo al que no hacía tanto tiempo que conocía.
Oí mi nombre a lo lejos, tu voz era inconfundible, me llamabas porque era hora de irnos. En aquel instante tenía sentimientos contradictororios... Tenía muchas ganas de quedarme un rato más allí con mis amigos pero al mismo tiempo me apetecía mucho irme contigo porque siempre estaba agusto cuando estaba contigo, no importaba lo que hiciéramos.
Finalmente me cogiste de la mano, nos despedimos de todos y nos fuimos. De camino a casa volví a tener esa sensación tan agradable que tenía siempre que estaba junto a tí. Me sentía tan a gusto, era tan feliz... Y no pensaba que aquello fuera a acabar nunca... Podía sentir tu olor... ese olor tuyo y sólo tuyo. Podía sentir el tacto de tu piel con mi piel cuando me cogías de la mano. Me gustaba acariciar esas manos delicadas y tan cuidadas. Era tan real. Era como si estuviéramos ahí de verdad. Pero como todo tiene un final... He despertado. Había sido un sueño. Sí, hoy he soñado contigo. He soñado contigo iaia. Hace tanto que te fuiste... Y hoy has estado aquí conmigo. T'estimo iaia.

dimarts, 20 de desembre del 2016

Vau marxar massa aviat...

Per on començar quan no hi ha prou paraules?

D'aquí uns mesos farà 20 anys que ens vas deixar. Tenies només 19 anys. Vas marxar massa aviat. Tenies tota la vida per endavant. Però de sobte va arribar el dia en que aquelles paraules maleïdes van resonar dins nostre, un accident de cotxe se t'havia emportat. No! No podia ser pas veritat! S'havien equivocat... tu no!! Però no era un error, no era un malson, era realitat. Vas marxar en silenci deixant un gran buit entre nosaltres, especialment als teus pares i els teus germans. Però també a la resta de la teva família i amics. Et recordem sempre, hi ets sempre present entre nosaltres. Els teus pares i els teus germans han seguit amb les seves vides però sempre sempre sempre hi has estat present.

Aquell fet em va marcar especialment, de sobte l'adolescent que era jo en aquell moment es va adonar que la vida és un instant. Que ara hi ets i ara ja no. Que les coses que li passaven als altres li podien passar a un mateix. Allò, a més de la immesa tristesa d'haver-te perdut, de saber que ja no hi eres i que mai més et tornaria a veure, em va generar moltes pors i moltes inseguretats. He hagut d'apendre a viure amb elles i treballar-les perquè mica en mica no em condicionin el meu dia a dia. No és pas fàcil.

Amb el pas del temps no oblides però aprens a viure amb el dolor i aprens a viure dels records. Tu vas marxar massa aviat però en certa manera encara hi ets entre nosaltres. Et tenim sempre present.

Fa poc he tornat a viure una situació semblant. Diferent però semblant. Fa uns anys la vida va fer que una persona es creués en el meu camí, una persona que s'ha convertit en algú molt especial per mí. Fa poc ella ha hagut de passar també pel malson de perdre un ésser molt estimat molt aviat, massa aviat. Una maleïda malaltia se l'ha emportat. Què són 22 anys en una vida? Fa poc una persona em va dir que quan algú marxa és perquè aquesta persona ja ha fet el que havia de fer en aquesta vida. Aquesta reflexió em va "enfadar" molt perquè no la puc entendre. Fa mal quan una persona gran marxa, però algú tant jove... costa de creure que aquestes persones joves que marxen tant aviat ja han fet tot el que havien de fer en aquesta vida, Potser és així, no sabem per què vam venir a aquesta vida ni quant de temps ens hi estarem... però quan perds a algú que estimes aquesta reflexió es fa molt difícil d'aplicar.

He viscut de ben aprop el dolor de la amiga que ha perdut al seu germà, dels pares que han perdut un fill... és un dolor que no es pot explicar i pel qual no hi ha paraules de consol. L'única cosa que es pot fer és acompanyar-los en el procés que els ha dut al final menys desitjat i acompanyar-los en el camí que els queda per fer, per aprendre a viure sense tu. 

Aquestes paraules no volen ser un drama ni unes paraules de tristesa, que inevitablement ho són. La reflexió que m'agradaria treure de tot plegat és que hem de ser conscients que això que passa als altres ens pot passar a nosaltres. Donem gràcies de totes les coses bones que tenim perquè la vida, encara que ens posa proves i ens fa alguna que altra putada (perdó per l'expressió) també ens regala coses boniques i les hem de viure amb alegria. La vida és un instant, gaudim d'aquest instant al màxim!!

Un petó ben fort als que vau marxar massa aviat... Us portem sempre al nostre cor.

dilluns, 7 de novembre del 2016

Inspiración...

Hace unos meses empecé a escribir este blog con ganas e ilusión. Hacía tiempo que la idea rondaba por mi cabeza y una persona cercana a mí fue la que me dió ese empujoncito final que necesitaba para empezar. Han pasado ya bastantes semanas desde mi último post... El blog va teniendo bastantes visitas, más de las que pensaba que podría tener. Sé que algunos me leeis. A algunos os conozco personalmente, otros sois anónimos. Tal vez habéis venido a parar por casualidad a mi blog o tal vez os ha gustado lo que he ido escribiendo hasta ahora y habéis repetido. Sea como sea os doy las gracias por leerme.

Como digo, hace semanas que no escribo. Por qué? Pues la verdad es que más de un día me he sentado delante del ordenador o del Ipad con una página en blanco delante de mí. Una página que podría llenar con muchas palabras. En los últimos meses he vivido algunas experiencias que me hacían pensar que muchos posts iban a salir de esas vivencias, tenía un montón de ideas en mi cabeza, pero al pararme por un momento y querer plasmar en un escrito lo vivido, los sentimientos... mi mente se queda en blanco igual que la página que me observa esperando alguna palabra. No encuentro esas palabras. Tengo ideas y cosas que contar, pero de momento no encuentro la manera.

Las ganas y la ilusión por seguir escribiendo siguen ahí así que espero encontrar pronto la inspiración para volver a estar de nuevo por aquí con algún escrito. Mientras tanto gracias de nuevo a los que me habéis leído y a los que esperáis leerme de nuevo.

Un beso para todos y hasta pronto!

diumenge, 17 de juliol del 2016

El millor regal.


Miro enrere i em sorprenc de com de ràpid ha passat el temps. Sembla que era ahir quan em van donar la notícia de que arribaves a aquest món. T'havia demanat moltes vegades i amb moltes ganes i per fi ara et tindria amb mí. Estava boja d'alegria! Encara no sabia com seria tenir-te al meu costat però alguna cosa dins meu ja em deia que series especial. Jo era petita, però recordo moltes coses d'aquells dies i recordo com volia compartir la meva felicitat. No sabia res de tu, no sabia com series però tindria un germanet i ja t'estimava.

Li explicava a tothom. Només repetia "tindré un germanet, tindré un germanet, tindré un germanet...". Potser fins i tot em vaig arribar a fer pesada però ara com a persona adulta que sóc i vist amb una altra perspectiva... imagino la meva cara de felicitat aleshores, i qué maca que és la cara de felicitat d'un nen. Tant expressiva, tant sincera, tant inocent i tant pura. No, no em vaig fer pesada, només a la meva manera, la manera d'un nen, mostrava els meus sentiments.

Recordo el dia que vaig anar a explicar-li al meu profe José de primer d'EGB. Sí, sí, ho recordo ben bé com si fos avui, recordo la seva cara i el seu somriure. Recordo com li explicava a les meves amiguetes del cole a l'hora del pati. Algunes ja en tenien de germans, més grans o més petits, i ja sabien el que era. Altres no, i quan els hi explicava em miranven amb cara d'alegria. Em sentia feliç.

Tenia moltes ganes de tenir-te ja amb mí però havia de ser pacient, els papes em van explicar que encara trigaries uns mesos a arribar.

Anaven passant les setmanes, els mesos, i la panxa de la mama s'anava fent més grossa, tu anaves creixent. Em semblava increible que el meu germanet pogués estar allà dins, en aquell espai tant petit. La mama em deixava tocar-li la panxa i m'agradava sentir com et movies. Què xulo! Era divertit pensar que estaves allà dins movent-te, jugant... Caram jo volia que sotissis ja per jugar amb mí.

I per fi va arribar el dia. Estàvem a casa els avis i de matinada la mama es va despertar. No parava de fer viatges al lavabo. Tots en peu. El papa, la iaia, l'avi...tots d'un costat a l'altre d'aquell petit pis. Em van dir que ja arribaves i que havien d'anar cap a l'hospital. Quina emoció!! Jo hi volia venir però em van explicar que no podia ser, que m'havia d'esperar a casa. Em vaig enfadar i vaig fer morros una bona estona (ja de petita treia de tant en tant el meu caràcter i la meva tossuderia).

El següent que recordo és anar a l'hospital a veure't, però els metges i les infermeres no em van deixar pujar a l'habitació. Es veu que en aquella època els nens petits no podien pujar a planta. Em vaig quedar abaix amb el tiet ben enfadada! Eres el meu germanet i jo et volia veure! No entenia perquè no em deixaven. No era just. No em va tocar res més que esperar. Ja de petita la paciència no era el meu fort.

Després d'alló recordo ja quan vas arribar a casa. A casa els avis. Quina il·lusió i quanta felicitat!! No sé trobar les paraules per descriure el que vaig sentir. És tant difícil descriure els sentiments. Eres una coseta ben menuda, fràgil, recent arribada a aquest món. Per fi et vaig poder conèixer, per mi eres a casa amb mí, amb nosaltres. 

Estava asseguda a la butaca dels avis i em van deixar agafar-te. Et van posar al meu damunt i em van enssenyar com t'havia d'agafar, com havia de subjectar el teu cap tant petitet amb molta cura. Va ser tant maco aquell moment! Sentir el contacte de la teva pell, la teva escalfor, la teva olor. Ja formaves part de mí. Tenim una foto d'aquell moment que m'encanta mirar perquè tot i que em provoca certa nostàlgia (ja no som dos nens petits) sempre em dibuixa un somriure als llavis. I potser va ser ja en aquell moment quan, inconscientment, alguna cosa es va activar dins meu. Des d'aleshores vaig sentir que t'havia de protegir. 

Els dies van anar passant. Les setmanes, els mesos... I jo orgullosa anava dient a tothom que tu eres el meu germanet. M'agradava cuidar-te, ajudar als papes quan t'havien de canviar els bolquers, banyar-te i jugar amb tu. Bé, els primers mesos potser era jo la que jugava amb tu, et feia ganyotes, t'entretenia quan eres dins del teu "parc". Encara ni t'aguantaves pràcticament en peu, només gatejaves així que poca cosa podies fer, però sé que t'agradava que jugués amb tu. M'agradava com em miraves i reies.

I vas començar a donar els teus primers pasos i a dir les teves primeres paraules i tot va començar a ser molt més divertit, ja podíem interactuar l'un amb l'altre i a la nostra manera ens enteníem. Una gran complicitat entre germans.

Recordo una infància ben divertida i feliç al teu costat. Vam jugar tantes hores plegats. Ho vam passar tant bé! I a mesura que el temps passava i ja no eres un bebé, podíem compartir moltes més coses. Ens ho passàvem molt bé junts i ho compartíem tot. A estones jugàvem per separat. Suposo, que a igual que ens passa quan som adults, necessitàvem també els nostres moments per nosaltres mateixos. Però també moltíssimes estones jugàvem junts. Podíem jugar plegats amb les meves nines, jugar amb la cuineta de fusta, fer puzzles, legos, al joc del "Memorie" (mare meva quina habilitat tenies ja de ben petit i quantes vegades em guanyaves! Ens deixaves a tots amb la boca oberta.),jugàvem a futbol dins de casa ( això a la mama em sembla que no li feia massa gràcia),fèiem carreres de cotxes, dibuixàvem, llegíem contes i tantes coses més...

Recordo la gran afició que vas agafar per dibuixar i la traça que hi tenies. M'encantaven els dibuixos que em regalaves, quan jo era ja una adolescent i potser ja no jugàvem tant plegats (suposo que cada cosa té el seu moment, a la vida tot són etapes i a mesura que anàvem creixent cadascú de nosaltres feia el seu camí). Encara en conservo alguns d'aquests dibuixos i mel's miro amb nostàlgia però amb felicitat. Em fan riure i m'agraden les dedicatòries que hi escrivies. "Per la millor germana del món, del millor germà del món".

El temps va anar passant i ens vam anar fent grans. Vas deixar de ser aquell nen petit. Jo també creixia però la perspectiva de germana gran feia que et seguís veient com el meu germanet "petit" i el sentiment de protecció cap a tu hi era (encara hi és i hi serà sempre, encara que tinguem 70 anys, sempre seràs el germanet petit). Recordo quan vas començar a fer la teva colla i a sortir a les nits. Si jo era a casa dormia sempre amb un ull obert si tu havies sortit i no descansava tranquila fins que no sentia obrir la porta de matinada. Massa patidora potser. Però sóc així. La inseguretat i la por a que et pogués passar alguna cosa era més forta que jo i encara ho és, perquè ets el que més estimo en aquest món, encara que mai t'ho dic (no som de dir-nos aquestes coses a casa, un defecte potser). Perquè sense tu jo no seria qui sóc i perquè sense tu moro.

Som diferents en caràcter però amb un fons ben igual. Tens un cor enorme i això és el més maco. Potser no som de parlar massa i de dir-nos com ens estimem però ens ho demostrem sempre. Hi has estat sempre per les coses bones, per riure i divertir-nos, però també quan les coses han anat malament. No oblidaré mai com hi vas ser en el que crec ha estat el pitjor moment de la meva vida. Aquell moment en que jo havia de fer de germana gran (era el rol que se suposava que tocava en aquella situació) i no en vaig saber, no vaig poder. Em vaig fer petita de cop, em sentia com una nena petita i tu vas estar al meu costat de principi a fi. Van ser uns dies durs per mí (per tots) i tu vas estar allà al meu costat, em vas abraçar, em vas consolar i em vas cuidar com si fossis tu el germà gran. Jo, una persona adulta, no vaig saber gestionar la pèrdua d'una de les pesones més importants de la meva vida (com ens estimàvem la iaia eh) i tu amb una serenitat que em va deixar perplexa vas estar al meu costat en tot moment fins el dia en que tu també et vas trencar i aleshores sí que vaig reaccionar i la germana gran va tornar a aparèixer. Ara em tocava cuidar-te a mí.

No vam discutir mai, bé alguna petita "baralla" entre germans però d'aquelles que duren 5 minuts i aquí no ha passat res. Amb els anys no hem tingut mai cap discussió forta, no ens hem deixat mai de parlar. 

Ens hem fet grans. Hem viscut i ens han passat moltes coses, bones i dolentes, però les hem passat junts. Hem crescut i hem madurat plegats. Tu ja et vas acostant als 30, jo els passo una miqueta, ja no som aquells nens petits però jo et segueixo veient així i crec que això no canviarà mai, per molt que passi el temps. 


Tu,el meu germà, ets el meu millor regal.

dissabte, 2 de juliol del 2016

Tu, mar, no em deixes mai indiferent.

El mar... aquest gran paradís que ens regala la natura. Tu, mar, que no em deixes mai indiferent. Sempre que et veig un munt de sensacions em recorren per dins. Sensacions a vegades contradictòries, però que al final em fan tornar a casa sempre amb un bon sabor de boca, amb l'energia renovada.

La teva olor, el teu color, el teu so, el so de les ones acariciant la sorra... activen gran quantitat de sensacions a dins meu.

Hi ha dies que em regales un gran sentiment de llibertat, d'una soletat desitjada, d'una alegria irracional, només de mirar-te m'omples d'energia positiva, de benestar, la teva bellesa m'atrapa i em fa dibuixar un gran somriure.

Altres vegades et miro i la melancolia i la tristesa m'invaeixen. Comença la reflexió, em transportes al passat i també al futur, contradiccions... A vegades em fas plorar, plorar llàgrimes salades com la teva aigua. Però un cop que m'he buidat em sento amb més força.

Transmets força, respecte, curiositat, serenitat, tranquilitat, confiança, et parlo. T'explico les meves coses i tot i que no em respons amb paraules sempre em dónes una resposta a les meves inquietuts.

Tu, mar, no em deixes mai indiferent.


diumenge, 26 de juny del 2016

Un día cualquiera.


Sonó la alarma del despertador. Era pronto, muy pronto. Se había acostado tarde la noche anterior y apenas había dormido unas 5 horas. Era lunes, "maldito lunes" pensó. Estiró los brazos y permaneció unos minutos más entre las sábanas intentando desperezarse. Finalmente y con esfuerzo se levantó. Una ducha rápida, con el agua bien caliente como tanto le gustaba. Abrió el armario y se quedó unos segundos pensando qué camisa ponerse. Le apetecía mucho más quedarse en casa en pijama pero después de un fin de semana intenso y muy bien aprovechado tocaba volver a la rutina de todos los días. Cogió la primera camisa que tenía en frente, una de color azul que le había regalado su madre en su último cumpleaños, se enfundó su traje y se anudó la corbata al cuello. No le gustaba nada ese "uniforme", prefería vestir con un "look" más "casual", con unos vaqueros y una camiseta se sentía mucho más cómodo, más él mismo. Debajo de ese traje sentía que iba disfrazado, pero su puesto de trabajo así lo requería. 

Se preparó un café bien largo para intentar despejarse un poco, cogió la cartera, el móvil y las llaves y salió a la calle. Caminó por las mismas calles de siempre y se cruzó con las mismas caras que veía cada mañana. Ya casi era como si se conocieran. Con algunos hasta se saludaban y si alguna mañana notaba la ausencia de alguno de ellos se preguntaba si estarían bien, si tendrían vacaciones...

Entró en el parking, subió al coche y emprendió el camino al trabajo con su emisora de radio favorita a todo volumen. La música le ayudaba a hacer el trayecto un poco más llevadero. Estaba cansado de esa rutina con la que tenía que vivir cada día. Hacía, en muchas ocasiones, los km's que le llevaban a la oficina por inercia. A veces llegaba, aparcaba el coche y no era consciente del trayecto que había recorrido. No le gustaba esa sensación.

Brillaba el sol y la temperatura era muy agradable. Pensó en la cantidad de cosas que podría hacer en un día tan fantástico como ese si no tuviera que ir a trabajar. Pero estaba claro que no tenía elección. El deber en la oficina le esperaba. Era consciente de lo afortunado que era al poder tener ese trabajo. No era nada del otro mundo pero tenía un sueldo a final de mes, que teniendo en cuenta los tiempos que corrían y la cantidad de gente que se encontraba en el paro, no estaba nada mal. Eso le permitía tener su pisito de alquiler, donde se había mudado hacía ya un par de años cuando había decidido que era el momento de independizarse, hacer planes con sus amigos, viajar y darse algún capricho de vez en cuando. Esas eran las únicas razones por las que sabía que no podía dejar ese trabajo aunque para nada le motivaba lo que hacía. Quizás había sentido motivación al principio cuando le contrataron. Por fin había encontrado un trabajo, tenía nuevos proyectos por delante, ilusión... Pero ahora, después de casi 5 años en aquella oficina donde cada día todo era igual, siempre haciendo lo mismo, ya no sentía motivación alguna. Realizaba su trabajo de forma mecánica, porque era lo que tocaba. Y lo hacía bien, era responsable en ese sentido, pero lo hacía sin ninguna ilusión, siempre contando las horas que quedaban para finalizar la jornada, contando los días que faltaban para que llegara el fin de semana otra vez, o tachando los días en el calendario esperando con impaciencia a que llegaran las vacaciones. Envidiaba a algunos de sus compañeros cuando veía que iban motivados al trabajo y que sentían pasión por las funciones que desempeñaban. No era su caso, estaba claro.

En más de una ocasión se había planteado que necesitaba un cambio, hacer algo diferente, algo que realmente le gustara y por lo que no le diera pereza despertarse cada mañana. Todavía no había encontrado en qué debía consistir ese cambio, pero seguía pensando en ello. Hacía ya semanas que su cabeza no paraba de darle vueltas al asunto. Tenía claro que algo tenía que cambiar porque con el tiempo se había dado cuenta de que lo más importante era sentirse bien consigo mismo, hacer algo que le gustara, salir de esa rutina. Sentía que el cambio estaba cada vez más cerca.Tenía que encontrar algo que hiciera que cada día dejara de ser un día cualquiera.