diumenge, 17 d’abril del 2016

Una tarde bajo la lluvia...

Era una tarde lluviosa. Se encontraba sola en casa, tumbada en el sofá con el pijama puesto, el pelo recogido en un moño despeinado, la bata que le habían regalado por su cumpleaños bien abrochada a su cintura y una manta que le cubría todo el cuerpo. Estaba calentita pero a la vez sentía frío, un frío que le recorría por dentro, un frío en su interior.

Tenía unos días libres, no tenía que trabajar. Había tenido todo el día por delante para hacer todo lo que le apeteciera, todo aquello que durante la semana y las largas jornadas de trabajo no tenía tiempo de realizar. Sin embargo ahora que tenía tantas horas por delante para ella no le apetecía hacer nada. Sólo quería dormir, pero no podía. No paraba de dar vueltas y más vueltas en el sofá pero no lograba conciliar el sueño. Estaba cansada, agotada física y anímicamente, pero ni aún así lograba quedarse dormida. Su malestar iba creciendo por momentos. Cuanto más se esforzaba por cerrar los ojos y dormir, más nerviosa se sentía.

Finalmente y de un impulso se levantó y se vistió. Un pantalón de chándal, una camiseta vieja, una sudadera y unas bambas desgastadas. Miró por la ventana. Seguía lloviendo pero decidió que no le apetecía coger el paraguas. Se puso la chaqueta, un gorro y una bufanda para guarecerse del frío. Cogió el Ipod y las llaves y salió de casa sin pensárselo.

Una vez en la calle empezó a andar, sin rumbo. Se puso los cascos conectados a su Ipod, le dio al "play" y la música empezó a sonar a todo volumen. Hacía mucho que no actualizaba la música almacenada en su pequeño dispositivo pero ahí estaban las canciones de siempre, las que quería oír. Las que siempre sonaban en "esos momentos", a pesar de ser consciente de que no eran las más adecuadas. Las letras de esas canciones seguro que no eran las más apropiadas para escuchar en "esos momentos".

Una calle hacia la derecha, una calle hacia la izquierda, cruzaba por aquí y por allá, se detenía cuando los semáforos estaban en rojo, pero no pensaba hacia dónde iba. Estaba perdida sin saber dónde la llevarían sus pasos. La verdad es que ni siquiera se lo preguntaba. En su cabeza tenía un único pensamiento. No podía dejar de pensar en el mismo asunto que desde hacía ya semanas la atormentaba y la tenía absorta en una constante tensión, hecha un mar de dudas.

"¿Por qué?". Eso era lo que más se repetía a sí misma. No había respuesta. "¿Qué debo hacer?". No había respuesta. "¿Qué quiero hacer?". Tampoco tenía una respuesta para eso. Tenía mil preguntas en su cabeza pero ni una sola respuesta que le ayudara a tomar una decisión sobre qué rumbo seguir, sobre qué era lo que tenía que hacer.

Tenía frío, estaba mojada y la lluvia no cesaba, cada vez caía con más intensidad. Pero más frío le provocaba la idea de volver a casa. De sentirse sola. Encerrarse y volver a entrar en ese bucle de pensamientos del que no lograba salir no era la idea de su plan perfecto para su día de fiesta.

Se sentía perdida, hacía semanas que lo estaba. Aquello que tenía en su mente y que noche tras noche no la dejaba dormir no era el fin del mundo, lo sabía, pero para ella en ese momento era algo importante, algo a lo que necesitaba ponerle remedio, pero no sabía cómo hacerlo.Y aunque intentaba sacar su parte más positiva no lo conseguía. En "esos momentos" su corazón era más fuerte que su cabeza. Ambos vivían en una contradicción constante. Y por el momento el corazón le ganaba la batalla a su cerebro.

De repente la música dejó de sonar (la batería de su Ipod se había acabado). Fue entonces cuando levantó la mirada, con lágrimas en los ojos y sin saber dónde se encontraba. Había andado sin parar por la ciudad durante horas. Esa ciudad en la que hacía años que vivía y que tanto le gustaba, donde tantas experiencias había vivido. Le costó unos minutos situarse y saber dónde se encontraba.

El corazón le dio un vuelco y se sorprendió al ver lo que tenía delante de sus ojos llorosos. Sus pasos la habían llevado a aquel lugar donde tantas otras veces había estado, aquel lugar que durante un tiempo había sido especial y que ahora formaba ya simplemente parte de sus recuerdos.

Estaba lejos de casa y ahora no se veía con fuerzas de seguir andando, de repente se encontraba agotada y estaba empapada. A pocos metros de allí había una estación de metro. Se dirigió hacía allí y como había salido de casa sin casi apenas coger nada, tuvo que colarse. Odiaba cuando veía hacerlo a los demás, pero en aquel momento ni siquiera se planteó que estaba haciendo algo que no era correcto,

En el vagón se sentía observada. Tenía un aspecto horrible, pero le daba igual lo que la gente pudiera pensar. Por fin llegó a casa. Cansada y sin fuerzas se quitó la ropa y se dio una larga ducha con el agua ardiendo, como le gustaba a ella en los días de invierno. Mientras se ponía el pijama puso agua a hervir. Cogió una de sus tazas favoritas y se sirvió un te bien caliente. Se sentó en el sofá, se tapó con su manta de colores y ahora ya más relajada, exhausta después de esa tarde bajo la lluvia, disfrutó de una rato de calma. De calma pasajera (sabía que los pensamientos de las últimas semanas volverían a su mente en algún momento) hasta que se quedó plácidamente dormida después de aquella tarde bajo la lluvia.

divendres, 15 d’abril del 2016

LLUM

Cada dia surt el Sol. Portser hi ha dies que no el veiem perquè s'amaga darrera els núvols, darrera d'un dia gris, però el Sol sempre hi és, malgrat no sentir-ne la seva presència. 

El Sol es lleva cada matí. Sempre brilla encara que hi hagi moments en que no podem apreciar la seva llum.

Al Sol li passa una mica com a les persones. Cada dia ens llevem i brillem. No sempre sabem transmetre la brillantor que portem dins perquè a vegades també necessitem amagar-nos. Ens fem petits i no deixem que la nostra llum es vegi.

Hi ha dies que ens llevem positius, pletòrics, feliços, amb un somriure d'orella a orella i aleshores algú ens mira i ens diu "Avui tens una brillantor especial". Una bona resposta seria "Jo sempre brillo encara que no es vegi, com fa el Sol", tot i que sabem que com li passa a aquest gran estel, a vegades la nostra llum queda amagada sota un dia gris. Perquè també hi ha dies que ens llevem ennuvolats. 

Tots en algun moment tenim motius que ens fan estar apagats, tristos, desmotivats... i aleshores ens costa brillar. Quan estem bé i brillem, potser no ho valorem prou però quan tenim un dia fosc llavors tot ho veiem de color gris, no sabem apreciar els colors de la vida que ens envolta. Semblem les persones menys afortunades del món, sembla que tot al nostre voltant s'enfonsi... de quaselvol gra de sorra en fem una gran muntanya impossible d'escalar. És en aquests dies quan hem de mirar el nostre entorn i hem de veure les coses bones que tenim. Aquestes coses (persones sobretot) ens ajuden a tirar endavant i ens ajuden a brillar. Però és una ajuda, només una ajuda. No hem d'oblidar mai que brillem amb llum pròpia. Els factors externs ens poden ajudar però som nosaltres i només nosaltres els que brillem.

Mostrem sempre la nostra brillantor malgrat que tinguem un dia gris! Mostrem sempre la nostra LLUM!

diumenge, 3 d’abril del 2016

Aprendre a dir t'estimo...

Estimar... Un sentiment tant i tant especial...tant maco!! I per què sovint ens costa tant saber-lo expressar? Per què ens costa tant a alguns dir "t'estimo"?.

Estimem cada dia... Estimem a la família, als amics, a la parella... Però sovint no ho diem. Per algunes persones dir-ho és fàcil, n'hi ha que ho diuen continuament a tothom, com aquell que diu "bon dia", potser sí que és fàcil dir-ho, però cal sentir-ho, els "t'estimo" no poden ser gratuïts, s'han de sentir. Potser això és només una opinió molt personal però massa vegades he vist gent"regalant" aquesta paraula a persones que pràcticament no coneixen i que als quatre dies han desaparegut de les seves vides. Per això per mi un t'estimo no es pot regalar a qualsevol, ha de ser sentit i merescut. No és només una paraula, és alguna cosa molt més profunda.

Moltes vegades, i en els temps que ens movem, ens amaguem darrera una pantalla d'ordinador, una pantalla de mòbil... qualsevol xarxa social...I aleshores ens resulta molt més fàcil dir aquesta paraula. Ens resulta molt més senzill expressar el que sentim...Sembla que no havent de mirar a la persona als ulls, no tenir-la al davant ens posi les coses més fàcils... I què fa que això sigui així? M'agradaria poder tenir una resposta, però no la tinc.

Personalment formo part d'aquest grup que no sap dir "t'estimo", i quan ho dic és perquè realment ho sento de veritat i ho dic a qui s'ho mereix realment,  però sempre "m'amago" darrera d'un "t'estimo" escrit en un paper o des de l'altra banda del mòbil, de l'ordinador... Mai cara a cara amb la persona. Per què? No ho sé... Qüestió de caràcter...? Un sentiment estrany de "vergonya"? És difícil d'explicar quan ni un mateix ho sap...

Un dia vaig llegir el següent:

"Por qué nos cuesta tanto decir palabras tan maravillosas? Supongo que la magia de la dificultad reside en la liberación y crecimiento espiritual que experimentamos cuando lo hacemos. Si no fuera así, esas palabras no resultarían sinceras, perderían su verdad."

Una bona reflexió per pensar-hi...

Dir-ho es fa difícil però no dir-ho tampoc és fàcil... Et crea un sentiment com de frustació per no saber com transmetre el teu sentiment a la persona. Perquè estimar es demostra malgrat que no ho diguis... Es demostra amb els fets del teu dia a dia, amb els teus actes, els teus gestos, els teus detalls...es pot demostrar de mil maneres que estimes a una persona... Però sempre et queda aquella cosa a dins de no saber-li dir i el dubte de si la persona estarà rebent aquest sentiment d'estimació.

A tots ens agrada sentir un "t'estimo", i moltes vegades i malgrat saber que la persona (familiar, amic, parella...) t'estima, sentir aquesta paraula et provoca un sentiment ben gros dins teu difícil de definir. I quan per fi ho dius, trenques les barreres i dius "t'estimo" aquest sentiment és igual o més gran. Dir-ho, manifestar-ho, t'omple moltíssim. Així que fem un esforç i aquells a qui ens costa... Aprenem a dir t'estimo! Tant bo és per qui ho rep com per qui ho diu.